
El metal representa los limites entre yo y tu, nos da la capacidar de realizarnos como individuos y compartir nuestra individualidad con otros individuos fundiendonos en uno.
La energia del metal nos anima constantemente a soltar lo que ya no nos sirve, para dejar espacio a lo nuevo y fresco.
Si nuestros limites nos son impuestos por otros, nos sentimos ahogandonos, presos, incomprendidos, desidentificados, nuestro metal empieza a corroer a perder su explendor.
Cuando vamos decidiendo con total libertad nuestros limites, los limites se trasforman en aliento, en libertad, en comprensión, en identidad, nuestro metal brilla con elegancia.

El timón de mi pequeño velero, que va aprendiendo a confiar y dejar que el viento le lleve. Su única misión es de relajarse y mantener el rumbo.
Hola Izen,
Según yo lo veo, es muy dificil a veces diferenciar entre los límites que nos es imponen y los que nos imponemos nosotros solitos, sin darnos cuenta, excusándonos en los demás o en el entorno (esas circunstancias tan socorridas...). No nos tomamos tiempo para mirarnos, desde dentro, y desde fuera, y ver, analizar. ¿No es pura cobardía lo que nos mantiene quietos -"madrecita, que me quede como estoy"? Total... No me dejan crecer, el jefe, los hijos, el marido, la falta de dinero, porque llueve o porque hace demasiado sol... Pienso que no sólo son los otros los que corrompen nuestra parte de metal.
Espero con ansía el resto de elementos!
pd: gracias por tu comentario sobre Pablete! Es tal como lo dices y es una delicia y una suerte poder disfrutar de él.
No se pueden diferenciar porque son lo mismo, lo que te an impuesto lo llevas en tu sangre, lo sientes como tuyo, esta presente en cada cerula tuya, y los limites que te impongas nacen de esa inposición , pero eso no significa que sean tuyas.
Por poner un ejemplo: Desde pequeñita imajinate que te inculcan que sonreir es una falta de respeto, de pequeñita por naturaleza te viene las ganas de reirte, y hay esta un adulto que te recuerda que estas faltando el respeto. Esa niña poco a poco deja de reir, y si en algun despiste se rie se culpabilizara. Esa niña dejo de sentir el latido desde el momento que dejo de reir , vive moribunda entre los limites que le an impuesto y que sigue inponiedolos a ella misma ya sin que se de cuenta. Pero su
latido , su conexion con la realidad sigue latente en lo más profundo, es su propio ser, es ese latido la que le hace sentir incomoda, es la que tienta a sus limites ilusorios, pero la niña ahora hecha una mujer no quiere ver la realidad, le da miedo porque cree que es su enemigo. Y LA REALIDAD ES TODO LO CONTRARIO
Imposible explicarlo mejor, Izen.
Un saludo.